galería subterránea
la ciudad del fin del mundo
ALEJANDRO PALESTINO
Los de la banda ya andamos como que bastante escamados en este comienzo de año debido a los signos, bastante ominosos, que han estado apareciendo al paso de los días, eso sin contar el reciente surgimiento de una nueva forma de guerrilla urbana que ha invadido los vagones del Metro, formada por vendedores de unos artefactos que producen, en grandes cantidades, burbujas de gel.
Al principio como que se ven inofensivas y hasta bonitas, como las originales, las de jabón; sin embargo, estas burbujas piratas se adhieren a la piel, el cabello o la ropa de sus víctimas con más insistencia que un político a su hueso o un adolescente a una revista porno; la bronca es que, cuando revientan, se descubre que son pegajosas y, si llegan a entrar en la boca, que saben peor que escape de microbús.
Este grupo beligerante, junto al conformado por los vagoneros que venden discos de música, se han convertido en el brazo armado del ambulantaje en la ciudad, debido a su método intimidatorio que consiste en rociar a quien proteste con una ráfaga de su producto. De hecho, en algunos techos de los vagones permanecen las huellas de atentados anteriores. Cómo estará la cosa, que las burbujas todavía no se disuelven.
Pero lo que realmente nos tiene a punto del apanicamiento son las declaraciones de ciertos científicos bastante serios (entre ellos Stephen Hawking, el célebre físico) que han dado la voz de alerta acerca de un posible contacto con civilizaciones de otros planetas, sean marcianos o no, bailen cha cha chá o mambo.
¿Por qué estaremos sintiendo este desasosiego y miramos a cada rato el cielo, no sólo para comprobar que un avión no nos va a caer encima con algún político dentro, como ya ocurrió, sino para buscar ovnis? Como que ya nos acostumbramos a que cualquier cosa puede pasar en esta ciudad del Gran Carnal, desde que nos cierren la calle por que a alguien le gustó para que pasara el Metrobús, hasta que nos cambien el sentido del eje vial.
Sin embargo, esto es diferente porque lo que sucede es que las señales se están multiplicando, más allá de las voladas de Jaime Maussán quien, mientras pasa videos de diversos avistamientos de cosas que podrían ser platillos voladores, anuncia chochitos mágicos y tratamientos milagrosos para recuperar la salud.
Es distinto porque hasta el Vaticano, hace cosa de dos años, aceptó que sí, efectivamente, podrían existir civilizaciones extraterrestres creadas, cómo no iba a ser, por el mismísimo Diosito en persona, igual que a nosotros, por lo que no podría haber ninguna crisis en nuestras creencias.
O sea que, si una institución como la Iglesia católica ya está en plan de ver por dónde masca la iguana de los aliens, es que algo saben y se andan preparando para que, a la hora de la hora, su aparición pública no les caiga de peso ni los agarre fuera de la base.
Lo inquietante no es sólo que el buen Hawking (quien también sale en Los Simpson), en vez de estar dedicado a resolver cuestiones teóricas más “serias”, ande contribuyendo a alimentar el pesimismo planetario, sino también que otros científicos que no pueden estar chiflados ni ser acusados de ser fanáticos de Los expedientes X, coinciden con él y lanzan la misma advertencia: hay que evitar a toda costa el contacto con cualquier civilización que no sea de este planeta. No, no y no.
¿Por qué? Muy simple. Si son como nosotros, esto es, depredadores de otros y del medio ambiente, egoístas, fanáticos, avorazados, codiciosos, lujuriosos, envidiosos, calumniadores y proclives a la violencia, ya podemos ir sintiendo lo que los indígenas americanos cuando llegaron los europeos a “descubrirlos”. En otras palabras, si antes no nos habían pelado fue porque no les ofrecíamos nada de su interés y, si ahora quieren venir, no va a ser para manifestarse a favor de Kalimba, ni para enseñarnos lo que no sabemos. No, igual vendrían a echarnos flit.
Lo anterior debería ser materia de reflexión de todos los fanáticos de la existencia de civilizaciones extraterrestres acerca de la supuesta benevolencia de los alienígenas, quienes se han dedicado a salir en fotografías y videos convenientemente borrosos en plan de “observarnos”, además de atestiguar la manera en que estamos haciendo de este mundo un verdadero cochinero.
Los de la banda ya comenzamos a hacerlo y hemos determinado que si estos cuates vienen en plan de limpieza igual pueden comenzar por esta ciudad y sus alrededores, o sea, el Estado de México. La ciudad, para que acaben de hacer lo que las autoridades todavía no consiguen, esto es, destruirla; por lo que toca a las tierras de Peña & La Gaviota, nada más para no soportarlos un sexenio más a partir de 2012.


¡Haz un Twitt!
Facebook
Digg
Guarda en Delicious
Stumble
RSS




