submarino
NELSON CARRO
ncarro@tiempolibre.com.mx
Los hermanos Torp, marcados por una infancia difícil y traumática, no han podido superar esos problemas y su vida adulta se caracteriza por su disfuncionalidad para comportarse en la sociedad. Nick, el mayor, que acaba de salir de la cárcel, a donde llegó luego de golpear, aparentemente de manera gratuita, a otro hombre. Abandonado por su mujer, Nick trata de escapar de la realidad mediante el alcohol, pero no consigue contener su violencia. Por su parte, el hermano menor, el hermanito, intenta por todos los medios sacar adelante a su pequeño hijo, Martin, pero sus esfuerzos parecen infructuosos debido a su torpeza y a su adicción a las drogas. En ambos casos, la actitud de ambos hermanos ante la vida y sus impulsos autodestructivos, son el resultado de cargar con el peso de una culpa, la muerte de su hermano más pequeño, de la que no han podido librarse. En ese contexto de violencia y deterioro, que no parece mostrar ninguna salida, el final se ve casi esperanzador.
El danés Thomas Vinterberg saltó a la fama como cómplice de Lars Von Trier en ese proyecto de gran difusión y trascendencia que fue el Dogma 95. Nacido como muchos otros de los proyectos en los que ha estado involucrado Von Trier, casi como un juego, el Dogma tuvo la virtud de romper voluntariamente y por escrito con el artificio y el glamour de la gran producción comercial, por lo menos en el principio. Y tocó a Thomas Vinterberg realizar (aunque no firmar) la primera producción Dogma, Festen, la celebración, en el año 1998. Ya hace tiempo que el Dogma ha quedado atrás y que sus impulsores han abandonado sus postulados; sin embargo, en el caso de Vinterberg, sirvió para lanzarlo internacionalmente. A comienzos de los años 2000, realizó dos producciones internacionales, habladas en inglés y con amplia distribución: Todo es cuestión de amar (2003) y Calles peligrosas/Dear Wendy (2005).
Su filme más reciente, Submarino, vuelve a algunos de sus temas recurrentes: la familia disfuncional, la violencia, el alcohol y la droga, el deterioro social como reflejo de la anterior (y viceversa). En la película de Vinterberg, la sociedad de Copenhague se ve totalmente gris, apática y nada solidaria con estos personajes marginados que luchan por ser mejores, pero sus posibilidades de triunfar son muy escasas, por no decir casi nulas.
Al comienzo, podría parecer que toda la culpa recae en esa madre alcohólica e irresponsable, cuyo vicio destruye la vida de sus tres hijos. Pero esa visión, sería demasiado simplista y melodramática. De una u otra forma, todos son víctimas en una sociedad que los deja de lado, o que los toma en cuenta de una manera totalmente formal y burocrática, en la que se involucran muy pocos sentimientos. Y cuando estos aparecen, como en el caso de Mona, la maestra, tampoco los hermanos saben como manejarlos.
Luego de un prólogo ambientado en pasado, cuando los hermanos Torp son niños, Submarino relata dos historias sucesivas. La primera es la Nick desde su salida de la cárcel y su reincidencia en la violencia, que lo lleva a destruirse, literalmente, su mano derecha. La segunda historia esta centrada en su hermano menor y las dificultades para ser un buen padre de Martin (que, para empeorar las cosas, lleva el nombre del bebé muerto). Al final, los dos hermanos vuelven a encontrarse, en realidad a cruzarse, en la cárcel, espacio poco apropiado para una despedida. Y finalmente, ante un nuevo funeral, los restos de la familia, Nick y Martin, vuelven a encontrarse, en uno de los escasos momentos que permiten cierto optimismo.
El título de Submarino, que puede resultar un tanto críptico, remite a un método de tortura ampliamente utilizado en las cárceles de todo el mundo. Con diversas variante locales, consiste básicamente en interrogar a los detenidos sumergiéndolos de cabeza en un recipiente lleno de agua, que suele contener orines, mierda y otras linduras. En Submarino no se ve que se torture a nadie, pero no es difícil darse cuenta de que casi todos los personajes están hundidos en la violencia familiar y social, en el alcohol, en la droga y en el sexo retorcido. Y en esas condiciones, es casi imposible respirar.
SUBMARINO (SUBMARINO) Dinamarca-Suecia, 2010 / Realización: Thomas Vinterberg / Guión: Tobias Lindholm y Thomas Vinterberg, sobre la novela homónima de Jonas T. Bengtsson / Fotografía: Charlotte Bruus Christensen / Dirección artística: Torben Stig Nielsen / Música: Thomas Blachman / Sonido: Kristina Eides Andersen / Edición: Valdis Óskardóttir y Andri Steinn / Producción: Morten Kaufmann, Nimbus Films Productions / Distribución: Cineteca Nacional / Duración: 110 / Intérpretes: Jakob Cedergren (Nick Torp), Peter Plaugborg (Hermanito), Gustav Fischer Kjaerulff (Martin Torp), Patricia Schumann (Sofie), Helene Reingaard Neumann (Mona), Morten Rose (Ivan), Henrik Strube (Amarillo), Elias Ehlers (Carlsten), Sebastian Bull Sarning (Nick niño), Mads Broe (Hermanito niño).


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