En Sanborn’s, celebrando a la cocina mexicana, patrimonio de la humanidad.
ENRIQUE CASTILLO-PESADO
gourmeturbano@tiempolibre.com.mx
Y de nueva cuenta recorrí varios Sanborns para constatar que la cocina mexicana es un legado gastronómico de México para el mundo. Por supuesto, en estas semanas, Sanborns realiza su Festival Gourmet, celebrando infinidad de recetas que nos llevan a recordar nuestra gran cocina, “patrimonio de la humanidad”. La chef o cocinóloga Alicia de’Angeli supervisó —junto con Lalo Wichtendahl Palazuelos, Marta Ortiz Chapa, Lula Martín del Campo, Cynthia Martínez, Juan Bueno, Mauricio Espinoza y Antonio Livier— una serie de platillos de primerísimo nivel, presentados con creatividad y, sobre todo, con una calidad óptima.
Por supuesto, acudí a unos Sanborns para paladear sus desayunos: caporal de Jojutla con huevos estrellados, dos tlacoyos y salsa molcajeteada roja y verde; omelette de tasajo con salsa de frijol y queso oaxaqueño ($90) y los clásicos huevos ahogados en nopalitos navegantes con rajas poblanos ($80). Por otra parte, al visitar otros espacios de la firma, me di a la tarea de saborear el caldo verde de Amatitlán con espaldilla de cerdo y verduras ($115), pescado a la talla con chile relleno, arroz blanco y chip de plátano frito ($115), tacos de carnitas con salsa moreliana y guacamole $135), enchiladas chiapanecas creadas por Marta Zepeda y Edgar Núñez ($105), chile mulato relleno de tres quesos (creación de Margarita Lascuráin y Gerardo Vázquez Lugo, $110) y el guiso de gallina pinta, inspirado en la gastronomía de Baja California y Pacífico norte ($125), sin olvidar el postre, flan de camote ($35), y el agua de jamaica con especias.
Para cenar, otros platillos para chuparse los dedos: pozole verde con chilapas chilapancingueñas ($95), torta salada de elote con mole ($55) y enchayotadas cabeñas ($100). Finalmente, el nombramiento de la cocina mexicana como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, dio la vuelta al orbe por su relevancia gastronómica y cultural. Su obtención representa la conjunción de múltiples factores que convergieron antes de llegar a cada fogón, mesa y plato. En Sanborns trabajan para difundir lo mejor de esta tierra hacia los miles de comensales que a diario los visitan. Sanborns, al consumir lo nuestro, hace país. Nos atendieron Armando Aguilar Campos y el “comediante” Jorge Salazar, que ofreció como ¿obsequio? algunas bebidas del bar. Y hasta la próxima, ¡abur!


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