RON MUECK PRESENTA HIPERREALISMO DE ALTO IMPACTO.

La larga fila reúne de todo: mujeres y hombres maduros, ancianos, pero sobre todo jóvenes que celular en mano se preparan para capturar todo lo que sea posible almacenar en sus memorias. Mirar las obras y reflexionar en torno a ellas es lo de menos, lo importante es salir retratado a su lado para dar fe de “estuve ahí”.
Es martes, día de entrada gratuita y muchos aprovechan la circunstancia, pero también es posible que el deslumbrante título Ron Mueck, hiperrealismo de alto impacto atrajera a tanta gente… o el morbo. Lo cierto es que las peculiares esculturas realizadas por este creador de origen australiano han generado una enorme convocatoria en el Antiguo Colegio de San Ildefonso.
La espera no es mucha. En realidad termina siendo más que el recorrido. Pues el artista ha dado a esta calamitosa ciudad que se hunde en la rutina de climas extremos, sólo una pequeña probada de un arte que, a la manera de la pintura de Rafael Cauduro, se desarrolla en el hiperrealismo, una tendencia que reproduce la realidad con más fidelidad y objetividad que la fotografía.
Se trata de nueve piezas, de las cuales sólo una es monumental en el sentido literal de la palabra: In the bed (En la cama) trabajo realizado en 2005, donde puede verse a una gigantesca mujer hecha de silicón, fibra de vidrio y pelo natural, recostada y con la mirada puesta en algún punto indefinible en actitud de introspección
Las piezas que la acompañan son de menor tamaño pero no menos realismo, porque en ellas se puede ver hasta el más mínimo detalle, sobre todo en la piel. Un caso específico es Naturaleza muerta, donde un pollo cuelga de un gancho a la manera de aquéllos que están en el mercado listos para ser vendidos. En él pueden observarse no sólo la grasa, sino los puntos blancos que se forman en el lugar donde antes hubo plumas.
Hombre en bote, Bebé, Juventud, Mujer con palos y Pareja acurrucada, Máscara, conforman el resto de la exposición, ante la cual el visitante se acerca sobre todo con curiosidad, con ansias de palpar para comprobar que no se trata de personajes de carne y hueso, idea que no desaparece ni siquiera con el ejercicio de tocar —al inicio del recorrido— una boca de silicón colocada en la pared para ser explorada. Una boca en la que algunos se regodean y otros repelen al momento de sentir su textura: parecida a la de un molusco.
Con gran conocimiento de los materiales que emplea, Mueck explota su dominio de la anatomía y su talento para detonar ante estos seres inmutables, emociones, exclamaciones, así como reflexiones sobre el límite entre la realidad y el artificio, el trecho entre lo revelado y lo oculto, el vínculo palpable que une presencia y ausencia.
Máscara II, 2001-2002, es su autorretrato, una morada que oculta y revela su esencia. Justin Paton, curador en jefe de la Christchurch Art Gallery Te Puna Owaiwhetu, escribe sobre ella: “La cabeza dormida, solitaria y descomunal captó mi atención cuando entré a la galería. Podía ver la fuerza de la gravedad en sus mejillas, el brillo de la saliva dentro de su boca y cada pelo meticulosamente implantado en su barbilla. Si me acercaba lo suficiente estaba seguro de poder oír el silbido de su respiración a través de sus labios. Me parece que aquí se encuentra un ejemplo de lo más extremo del autorretrato…”.
Dos videos registran el proceso creativo del autor, revelándolo como un artista disciplinado y meticuloso. Mueck realiza las esculturas desde el proceso mismo de moldear la arcilla durante días, con paciencia y dedicación, hasta obtener lo que desea en cuanto a expresión corporal: la pigmentación de la piel, la más sutil de las arrugas, los vellos y las expresiones faciales (en algo que podría calificarse de miniaturismo gigantesco), para después hacer los moldes y el vaciado en silicón, fibra de vidrio y acrílico.
Con sus obras de proporciones poco convencionales, Mueck busca recrear la magnitud de las emociones con relación al cuerpo, a eso se añade que el espacio donde cada pieza está montada juega un rol crucial en la interacción con la obra y la acción que representa, para generar en el espectador el efecto emotivo deseado. (Rosario Pinelo)
RON MUECK PRESENTA HIPERREALISMO DE ALTO IMPACTO. Antiguo Colegio de San Ildefonso, Justo Sierra 16, Centro Histórico, 5702-3254. Martes, 10:00 a 19:30; miércoles a domingo, 10:00 a 17:30 horas. Admisión $45; descuento a estudiantes y maestros; menores de 12 años, Inapam y martes entrada gratuita. Cierra 5 de febrero. (CENTRO)

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