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Gana dos boletos para El Cascanueces en el Auditorio Nacional






!!LA PROMOCIÓN HA CONCLUIDO, FELICIDADES A LOS GANADORES!!

Se uno de los afortunados en ganarse dos boletos para asistir a la función de El Cascanueces que se presenta en el Auditorio Nacional el próximo viernes 16 de diciembre a las 16:30 horas.
Las primeras personas en enviar un correo electrónico a revistatiempolibre@gmail.com en el que se indique el autor de esta obra, su año y lugar de estreno y una descripción de lo que la danza clásica les provoca se harán acreedores a dos boletos.

La realización de esta Temporada por parte de la Compañía Nacional de Danza se ha vuelto una tradición desde 1980, misma que cumple con varias expectativas para el público pues es un evento de ballet clásico que disfruta toda la familia. Para los niños tiene partes muy amenas en las cuales puede ver distintos personajes que lo introducen a la fantasía de este maravilloso cuento, intervienen niños bailando, alumnos de ballet, en escena en los roles infantiles y los roles del sueño de clara, como son los ratones, los soldaditos, los angelitos y los bombones. Es un cuento agradable y accesible llevando al ballet, que propicia la reacción de nuevos públicos y ofrece una vocación artística a los jóvenes espectadores.

El Cascanueces
(VERSIÓN TRADICIONAL)

Música: Piotr I. Tchaikovsky
Coreografía: Nina Novak, sobre la original de Lev Ivanov
Arreglos coreográficos: Laura Echevarría, Carlos López, Jorge Cano y
Dariusz Blajer
Libreto: Marius Petipa, basado en la versión de Alexandre Dumas del cuento de E.T.A. Hoffmann
Diseño de escenografía: Laura Rode
Diseño de vestuario: Carlo Demichelis
Diseño de iluminación: Rafael Mendoza
Efectos especiales: Alejandro Jara y Grupo Profesional de México
Estreno en la CND, en la Cd. de Monterrey, Teatro Elizondo, octubre 13 de 1980
Estreno en la CND, Cd. de México, Palacio de Bellas Artes, diciembre 2 de 1980

Sinopsis
Había una vez una niña llamada Clara, quien además de ser hermosa tenía la suerte de que su padrino fuese el juguetero Herr Drosselmeyer, quien fabricaba maravillosos juguetes para ella y su hermano Fritz. Nuestra historia comienza en la víspera de Navidad, cuando se hacen los preparativos para la gran noche…
ACTO I (48’)
Escena 1. En casa de Clara se encuentra toda la familia y amigos. Los niños desfilan por el salón ante el árbol de Navidad que despide destellos de luces y se encuentra rodeado de regalos para los concurrentes. Llega Herr Drosselmeyer con sus mágicos obsequios: un arlequín, una colombina y un moro, que danzan para deleite de todos. Clara queda maravillada con el espectáculo de los juguetes y quiere que sigan bailando toda la noche, pero sus padres le explican que su actuación ha terminado. La niña entristece, y al ver sus lágrimas Herr Drosselmeyer le entrega un juguete que ha creado para ella: un cascanueces que luce pequeño junto a los enormes muñecos bailarines, al verlo Clara, deja de llorar. Disgustado por no tener un obsequio, Fritz arrebata el cascanueces a Clara y lo rompe. Drosselmeyer repara el muñeco y el padre de la niña lo coloca junto al árbol, donde estará a salvo. Se hace tarde y todos bailan la última danza. Se despiden y las luces se apagan.
Escena 2. Clara duerme, y en sus sueños los objetos comienzan a tomar dimensiones desproporcionadas: el enorme reloj da las 12 campanadas. Por la magia de Herr Drosselmeyer todo continúa creciendo en forma descomunal, incluso el árbol de Navidad. Clara ve que los ratones, dirigidos por su rey, se preparan para atacar al cascanueces y a los soldaditos. ¡Comienza una terrible batalla! Explotan los cañones y brillan las espadas. Antes de que los ratones puedan lastimar al cascanueces, Clara corre a rescatarlo; se quita una de sus zapatillas y golpea en la cabeza al rey de los ratones. Viendo que su rey ha caído, los ratones retroceden arrastrándolo con ellos.
El cascanueces, convertido en príncipe por el amor de Clara, se inclina ante ella y la invita a hacer un viaje como recompensa por salvarle la vida.
Escena 3. Muy pronto Clara y el príncipe se encuentran en un bosque cubierto de copos de nieve en donde todo el año es invierno. Aparece la reina de las nieves y no sólo les da la bienvenida sino que, junto con los copos, baila para ellos.
ACTO II (53’)
El viaje continúa hacia el país del azúcar, que resulta ser más bello de lo que Clara habría podido imaginar. Los reciben el hada de azúcar y su caballero, quienes al enterarse de la forma en que Clara ha salvado la vida del príncipe la felicitan y la invitan a sentarse en el trono real, desde donde podrá disfrutar de los festejos organizados en su honor. Desfilan ante ellos múltiples personajes interpretando danzas de diferentes orígenes: el chocolate de España, el café de Arabia, el té de China, el nugat de Francia, las flautas de caramelo, Mamá bombonera y sus seis hijitos, y todas las flores se reúnen para bailar un vals. Finalmente el hada de azúcar y su caballero bailan para Clara y el cascanueces. Demasiado pronto llega el momento de decir adiós. Esta será para Clara una Navidad inolvidable.

Acerca de El cascanueces
Ernest Theodor Amadeus Hoffmann (1776-1822), escritor y compositor alemán nacido en Prusia, dedicó su vida a plasmar sus fantasías en historias para niños; pareciendo él mismo algún personaje de éstas. Escribió en 1816 El cascanueces y el rey de los ratones, cuento publicado por primera vez en una colección para niños llamada Kendermärchen. El cuento escrito en alemán fue adaptado al francés por Alexandre Dumas, quien cambió el nombre de la historia a El cascanueces de Nuremberg. Esta versión del cuento, conocida por el director de los Teatros Imperiales de San Petersburgo, Ivan Alexandrovitch Vsevolojski y el coreógrafo Marius Petipa, fue la que los inspiró en 1891 para invitar al compositor ruso Piotr I. Tchaikovsky a realizar el cuento en ballet.
Tanto el coreógrafo como el músico, habían compartido anteriormente la experiencia de trabajar juntos, así que Tchaikovsky sabía lo complicado que sería realizar la obra, ya que Petipa, la mayoría de las veces, montaba coreografías aún sin que estuviera terminada la música. Inicialmente Tchaikovsky no estuvo de acuerdo con el planteamiento de El cascanueces; después de leerlo cuidadosamente, consideró inferior el tema a la obra que había compuesto anteriormente La bella durmiente y aún así en enero de 1891, sin ningún entusiasmo, comenzó a trabajar en la partitura al lado de Petipa. Las tremendas exigencias del coreógrafo agravaron el permanente estado depresivo del compositor.
Mientras Petipa planeaba el escenario para este ballet una grave enfermedad lo forzó a dejar la coreografía en manos de su asistente, Lev Ivanov; a quien actualmente se le da el crédito de la obra. Reconociendo que ésta se basa en los conceptos de Petipa; Ivanov incluye en el divertimento de su coreografía a bailarines que representan en el cuento el chocolate de España, al café de Arabia, al té de China y las danzas folklóricas rusas. Mientras Tchaikovsky escribe la música de El cascanueces, descubre que su inicial indiferencia ante el proyecto se ha transformado en una intensa pasión que lo aparta de su abatimiento.
El primer borrador de la obra fue terminado en Froklovskoye, Rusia, el 7 de julio de 1891. No volvió a trabajar en la orquestación hasta enero de 1892 y habiendo terminando su obra en marzo, ante la poca confianza y gran temor que sentía por su nueva creación, antes de que se terminara de montar el ballet, tomó una suite de la partitura para estrenarla en un concierto que brindó a la Sociedad Imperial de Música de Rusia, la noche del 19 de marzo; y fue hasta el 23 de ese mismo mes cuando entregó la obra terminada a Vsevolojski; el ensayo general de El cascanueces se llevó a cabo en el Teatro Maryinsky el 17 de diciembre de 1892, junto con la ópera Iolantha (encargada también al compositor ruso); el evento contó con la presencia del Zar Alejandro III, quien al término de la función felicitó personalmente al Tchaikovsky.
Por el éxito de la función se podría decir que más que un ensayo general fue una gala previa, en la que se contó con grandes personalidades de ese tiempo como Riccardo Drigo, director de la orquesta; M.I. Botcharov y K.M. Ivanov, quienes se encargaron de los diseños; Vsevolojski, quien realizó el vestuario; la bailarina italiana Antoinetta dell’Era y Paul Gerdt en los roles principales del hada de azúcar y su caballero; Timofei Stukolkin en el papel de Drosselmeyer; Nicholas Legat y Mathilde Kschessinska en las danzas chinas; Olga Preobrajenska como la muñeca y los niños de la Escuela Militar en el papel de los ratones.

El cascanueces ha sido y continúa siendo el ballet más representado en el mundo.

Investigación: Cecilia Aguilar Castillo bajo la supervisión del Mtro. Carlos López.

El cascanueces en México

La obra de El cascanueces del compositor Piotr Ilich Tchaikovsky, ha sido montada por distintas compañías de danza mexicanas con diferentes versiones cada una en cuanto a la coreografía; así podemos mencionar a compañías como la Academia de la Danza Mexicana; el Ballet de Monterrey, el Ballet Clásico de México; quien puso en escena en 1969, la versión de Jorge Cano durante 20 funciones en el Auditorio Nacional; el maestro Cano, quien fue bailarín, coreógrafo y maestro de ballet de la Compañía Nacional de Danza fue en ese entonces el responsable del montaje de esta coreografía, en la cual, la última presentación en ese año fue interpretada por los bailarines Aurora Bosch y Carlos López, quien hoy en día es coreógrafo y régisseur de la Compañía Nacional de Danza; así también, la Compañía Nacional de Danza, quien es el máximo exponente de la danza clásica y contemporánea en nuestro país, aprovechó la estancia de Nina Novak en México, mientras montaba la obra Ballet Imperial para la compañía, y le propuso el montaje de El cascanueces, versión que ella conocía del Ballet Ruso de Monte Carlo; sobre la original de Lev Ivanov para estrenarla en 1980 durante el Festival de Ópera y Ballet; el estreno se llevó a cabo un 13 de octubre en Monterrey en el Teatro Elizondo cubriendo dos funciones con la primera bailarina Sylvie Reynaud y el bailarín Sygmunt Szostak, llevando días más tarde el espectáculo a Saltillo, contando esta vez con la participación de los bailarines Dianne Gaddy y Alpo Pacarinen en el Teatro Fernando Soler el 30 de octubre.
Fue hasta el 2 de diciembre de ese mismo año cuando esta puesta en escena se presentó por primera vez en el Palacio de Bellas Artes en la ciudad de México, cubriendo una temporada de 6 funciones con la participación de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, los niños del Sistema Nacional para la Enseñanza Profesional de la Danza, actualmente Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea; para interpretar los roles de los niños invitados, angelitos, soldados y ratones que aparecen en el cuento, ya que se buscaba que los niños le dieran un toque de frescura; y desde entonces se ha vuelto una tradición para el público mexicano la presencia de El Cascanueces, interpretado por bailarines de la Compañía Nacional de Danza en la temporada de invierno, para cerrar con broche de oro el calendario dancístico.
El 15 de diciembre de 1991 se llegó a las 100 representaciones en el Teatro del Palacio de Bellas Artes. En 1996 la obra contó con una nueva producción de escenografía, realizada por Laura Rode y en 1997 se presentó con nuevo vestuario diseñado por Carlo Demichelis. Innumerables personalidades del mundo de la danza han dejado su huella en la versión de nuestro Cascanueces, los arreglos coreográficos de la obra hasta 1998 estuvieron a cargo de quienes alguna vez pisaron el escenario como bailarines Laura Echevarría, Carlos López y Jorge Cano. En 1999 se estreno una nueva versión coreográfica a cargo del maestro James Kelly, dicha versión cuenta con una técnica clásica y un estilo neoclásico. Para el 2003, nuevamente se remontó la versión coreográfica tradicional de Nina Novak con arreglos coreográficos de Laura Echevarría, Carlos López y Jorge Cano. En diciembre de 2004 se presento en el Palacio de Bellas Artes con motivo del 70 aniversario de este importante recinto, en el 2005 celebró su XXV aniversario en el Auditorio Nacional. Se han realizado desde 1980 hasta el 2009, 346 funciones. El cascanueces llegó desde lejanos países hasta nuestro México, con el cuento de E.T.A. Hoffmann, plasmando su magia con la música de Tchaikovsky y transmitiendo la esencia de la danza universal.

Piotr Ilich Tchaikovsky
Nació el 7 de mayo de 1840 en Votkinsk, Rusia. Sus padres, nobles ambos, eran él ruso y ella hija de un marqués de Francia emigrado durante la Revolución. Este doble origen de Tchaikovsky es muy importante para comprenderlo, es la razón de su atracción hacia la forma europea y de su inspiración típicamente rusa. A los ocho años, tomó clases de piano con su madre y paulatinamente el deseo de ser músico se volvió más intenso en él, pero la oposición de su padre se interpuso: de no seguir la carrera de las armas, un aristócrata debía hacerlo en la administración. Piotr Ilich es obligado a cursar la carrera jurídica de la Escuela de Derecho de San Petersburgo. Luego ocurrió una de las grandes tragedias en su vida, la muerte de su madre en 1854. Muy apegado a ella desde niño, este hecho lo marco profundamente, y su propensión a crisis de pesimismo se agudizó a partir de ese momento. En 1859 después de concluir sus estudios, ingresó como funcionario al Ministerio de Hacienda. Duró poco en esta actividad, pues su creciente pasión por la música lo obligó a renunciar para dedicarse a ella, convencido de llegar a ser un gran músico. En 1863 ingresó al conservatorio de San Petersburgo. Tres años más tarde, ya graduado, se trasladó a Moscú. Allí se estableció y trabajó como profesor de armonía en el Conservatorio, donde compuso la Primera sinfonía. Posteriormente creó sus primeras obras maestras: la obertura Romeo y Julieta, la ópera La hechicera, sus primeros tres cuartetos para cuerdas, la segunda y tercera sinfonías, el ballet El lago de los cisnes, la Marcha eslava y Francesca da Rimini. En 1887 comenzó a componer la ópera Eugenio Onegin y también la Cuarta sinfonía que dedica a su mecenas Nadezhda von Meck, con quien sostuvo una extraña relación epistolar, única. Es ésta una de las etapas más difíciles en su vida. Contrajo matrimonio y esto lo hizo muy infeliz. Tras un intento de suicidio huyó al extranjero y recibió una pensión anual de 6000 rubros otorgada por Mme. Von Meck. Concluyó Eugenio Onegin y la Cuarta sinfonía, compuso el Concierto para violín, la Primera suite para orquesta, el Capricho italiano y La serenata para cuerdas. A partir de 1880 Tchaikovsky viajó por Francia e Italia y concluyó el Trío par apiano, la ópera Mezappa y la Segunda suite para orquesta y en 1884, la Tercera suite para orquesta y el concierto Fantasía para piano y orquesta. Se puede considerar que 1885 es el año de su resurgimiento cuando escribió la gran sinfonía Manfredo. En 1888, realizó su primera gira por Europa, lo que lo animó bastante y compuso la Quinta sinfonía y la Fantasía obertura Hamlet. Al año siguiente realizó su segunda gira por el extranjero dirigiendo sus obras, y concluyó el ballet La bella durmiente. Nuevamente las depresiones lo agobiaron, su mecenas dejó de patrocinarlo, lo que ocasionó el fin de su relación. En 1891 dirigió en Estados Unidos, y terminó la ópera Iolantha. Los últimos dos años de su vida están marcados por la depresión, la fantasía del suicidio y el éxito que, finalmente, llegó. En 1892 concluyó el ballet El cascanueces y el sexteto para cuerdas Souvenir de Florence; en 1893 compuso la Sexta sinfonía Patética. Débil de salud, Tchaikovsky insistió en dirigir el estreno de esta obra y desatendiendo las recomendaciones de sus amigos fue a San Petersburgo, donde había una epidemia de cólera. Triunfó digiriendo su obra y unas semanas después falleció infectado por esa enfermedad, misma de la que murió su madre. Su muerte no es clara; habla de suicidio con cianuro, además de cólera. Como haya ocurrido, Tchaikovsky murió como vivió: con pasión en lucha constante entre las dualidades que siempre lo conformaron.


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1 Comment

  1. gildardo says:

    ahhhh, ya no me tocaron!!!!!se fueron rapidísimo, regalen más por favor!!!!!!!!!

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