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fetiches críticos






Karl Marx decía que la mercancía es un fetiche. No se equivocaba. Y el capitalismo su principal productor, que para mantenerse provoca en la sociedad necesidades irracionales que si no son cubiertas satisfactoriamente generan frustración en el individuo, uno de los principales detonantes de la violencia.

Esto hace evidente que el modelo económico capitalista funciona sólo para una reducida clase privilegiada, aquella que detenta el capital y los medios de producción que lo favorecen.

“El capitalismo defiende la concentración de la riqueza generando miseria en el resto del mundo. Tan sólo 6 personas concentran la misma riqueza que 3 mil millones de personas en éste. El capitalismo siempre está en crisis, pero las clases privilegiadas (clase gobernante, medios de comunicación, empresarios) que se sirven de él, nunca lo van a aceptar, pero en realidad no funciona como modelo económico porque no es capaz de cubrir las necesidades de las mayorías”.

José Luis Velasco, autor de estas declaraciones, es un conocido militante de los medios anarquistas y obreros de España, y asiduo colaborador de la prensa anarquista, especialmente como comentarista económico. Lo anterior, es un extracto de la conferencia titulada Para los trabajadores siempre hay crisis, donde hace un amplio discurso sobre las llamadas crisis económicas en su país.

La conferencia es motivo para que el artista Santiago Sierra, quien se caracteriza por su actitud crítica en torno a cuestiones sociales, realice su video Traducción de una charla 3 (náhuatl), pieza que forma parte de la exposición Fetiches críticos: residuos de la economía general, primer proyecto producido por el Centro de Arte 2 de Mayo, El Espectro Rojo, que convoca una variedad de ejemplos de intervenciones teórico-estéticas que cuestionan el marco de la reflexión económica ordinaria, que nuevamente se ha impuesto como sentido común en el pensamiento dominante.

Al explorar la ambivalencia y complejidad de la categoría fetiche como centro de la teorización crítica de la sociedad mercantil, tanto como concepto clave de la relación entre pensamiento ilustrado y colonialismo, la muestra Fetiches críticos agrupa obras y proyectos de más de una veintena de artistas que de modo puntual, diverso y tentativo elaboran la investigación poética de economías fundadas en la heterogeneidad, tanto de intercambios y procesos productivos fundados en una lógica de pérdida, gasto o dilapidación.

Esas obras, que apelan a una aparente irracionalidad económica, se vertebran al cuestionamiento de las relaciones entre deseo y producción, y la puesta en cuestión de las nociones convenidas de desarrollo, subdesarrollo y eficiencia.

Ejemplos de ese culto a las cosas materiales aparecen por todo el montaje realizado en las salas del Museo de la Ciudad de México, está por ejemplo el titulado la Familia Sonneveld, donde el autor recrea la vida de sus integrantes, que vivieron en Rotterdam en los años treinta del siglo XX. La historia se centra en la casa, su diseño arquitectónico y la manifiesta adoración de sus habitantes por la modernidad.

La metáfora también es muy recurrida pero acertada, sobre todo en obras como la de Francis Alÿs titulada Política de ensayo, video donde al tiempo que una pareja ensaya una ópera, otra mujer en el extremo comienza a desnudarse sin terminar de hacerlo. Aquí el artista es directo al plantear que “la noción de desarrollo tiene una condición pornográfica que nos excita con la promesa de cumplimiento precisamente porque se niega”.

En otro ejercicio crítico, un hombre se dedica a la venta de avioncitos hechos con billetes de 100 pesos, cuyo costo es 100 pesos, en una suerte de contradicción, donde el dinero termina convirtiéndose en una mercancía destinada a generar riqueza.

Desafortunadamente, el arte no escapa a las contradicciones del sistema económico que lo genera, pues de igual manera depende de los vaivenes del mercado, en la mayoría de las veces cumpliendo apenas un papel de objeto de lujo al alcanzar precios inusitados, demeritando con ello su objetivo real, o, tal vez, evidenciándolo. (Rosario Pinelo)

FETICHES CRÍTICOS: RESIDUOS DE LA ECONOMÍA GENERAL. Cierra 4 de marzo. Museo de la Ciudad de México, Pino Suárez 30, Centro Histórico (Metro Zócalo), 5542-0671. Martes a domingo, 10:00 a 18:00 horas. Admisión $23; miércoles entrada gratuita. (CENTRO)

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