El Último Ciclista
LOURDES GÓMEZ
El jueves 2 de febrero se estrenará en México y por primera vez a nivel mundial, la obra El Último Ciclista, escrita por
Karel Svenk en Terezín, uno de los 15 mil campos nazis de concentración, durante la segunda guerra mundial. Pero
Terezín tenía algo en particular. Goebbels, el propagandista de Hitler, había planeado filmar ahí una película para
mostrar al mundo lo bien que trataban a los judíos presos.
Para esta farsa propagandista se enviaron a Terezín a todos los artistas, intelectuales y creadores, de modo que ahí
coincidieron escritores, poetas, pintores, músicos, actores, bailarines, etcétera. Entre estos llegó Karel Svenk (1890-
1938), novelista, dramaturgo, periodista, ensayista, autor de literatura infantil y traductor de poesía francesa. Uno de los
escritores checos más importantes y prolíficos del siglo XX, fundador del célebre Teatro de Vinohrady en Praga.
En el campo de concentración Svenk escribió y representó varias obras, mismas que culminaban, todas, con el Himno o
la Marcha de Terezín, que en realidad es un canto de libertad y la esperanza de volver al hogar. En el caso de El Ultimo
Ciclista el experimentado dramaturgo sabía que sólo un pedazo de arte y buen humor podían recompensar las 18 horas
de trabajos forzados y la escasez de alimentos.
Por ello las escenas (22) son vertiginosas, la cadencia dramática y expresividad corporal, muy dinámicas. En la obra la
risa humaniza y dignifica la experiencia límite de quienes se esforzaban en sobre-vivir creando por y para la vida; para
no situarse en medio de la tragedia diaria.
El Ultimo Ciclista fue traducida y adaptada al español por Isaac Slomianski, escritor y director en Israel y México de El
Evangelio según Caifás, Pupetofobia, Samuel 1.18.20 y La Sirvienta de Karl Marx. Germán Castillo le dirigió Il Rittorno
de los Putresco y en Madrid se presentó El Caso de la Virginidad Perdida, también de su autoría.
En esta ocasión Slomianski dirige El Ultimo Ciclista y señala que “no es lo mismo escribir una obra de teatro desde el
escritorio, que desde el pozo del infierno. Lo único que mantenía vivos a estos presos era que después de la friega del
trabajo cantaban, bailaban, ejercían la vida, tanto quienes estaban arriba como abajo del escenario”.
Para Slomianski, teatral y estéticamente, la obra es muy jugosa, porque está llena de contrastes, no es realista, hay
muy buenos y muy malos, es vertiginosa y muestra todo la génesis, desarrollo y fin de la dictadura, pero de una manera
muy lúdica y vital. Era importante hacerla así, muy sana y que la gente se riera durante dos horas seguidas.
El Ultimo Ciclista es un teatro duro, pero claro, de contrastes, lleno de sutilezas, es un Grand Guignol. En medio de
risas y travesuras, como en un cuento de hadas, nos conectamos muy rápido y la entendemos perfectamente, porque
denuncia al que persigue y extiende una mano al que ha sido rechazado. Es un espejo que puede sensibilizarnos ante
la discriminación.
EL ÚLTIMO CICLISTA, de Karl Svenk. Dir. Isaac Slomianski. Con Diana Aguilar, Paola Comadurán, Raymundo Elizondo, Jan Esparza, Elsy
Jiménez, José Ponce, Fabián Varona, Dettmar Yáñez y Fernando Zamora. Teatro Ofelia, Thiers 287, Anzures, 5254-8072. Jueves, 20:00 horas.
Estreno 2 de febrero. Loc. $250. Sistema Ticketmaster, 5325-9000. Adolescentes y adultos. Duración aproximada 120 mins. Acomodador de
coches. (Norte)


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