el mezcal… también viaja en tranvía
El recorrido El mezcal viaja en tranvía al Panteón de San Fernando es un viaje nocturno en el que somos invitados a pasar una hora en compañía de un historiador y especialista mezcólatra por el antiguo panteón de San Fernando, en la colonia Guerrero, y aprender a catar y degustar el mezcal, bebida de fuerte raíz indígena y campesina, incomprendida en el contexto urbano y que sin embargo guarda en sí misma un uso tradicional, ritual y alimenticio.
Primero un historiador nos da una introducción al espacio por las tumbas o cenotafios ilustres, para acto seguido iniciar la primera de tres catas con mezcales que poseen sus propias recomendaciones gastronómicas de acuerdo a la región de donde provenga. Detrás de cada mezcal hay centurias de historia.
Podremos aprender trucos para conocer un buen mezcal: el olor del agave, el grado de alcohol y saber observar el perleado al verter el licor de un envase a otro y a partir de esa observación, darnos una idea de la calidad del producto, proceso de destilado, proceso de producción, variedades de magueyes y anécdotas alrededor de esta bebida y demás curiosidades mezcólatras.
Para entender la riqueza histórica y gastronómica de los mezcales, así como promover el consumo de esta bebida en su forma más pura, la Secretaría de Cultura del Distrito Federal inicia la temporada anual de este recorrido, donde expertos enseñan a catar esta bebida milenaria y conducen al público a través de los monumentos más importantes de la capital. El trayecto para llegar al panteón también tiene su encanto, un historiador cuenta historias y leyendas de lugares específicos así como de personajes y sucesos ocurridos en la Ciudad de México. El recorrido se realiza cada viernes (20:00) y es una oportunidad para degustar mezcales en un contexto original. Entre otras cosas, se aprende que en general los magueyes tienen un promedio de vida de crecimiento de 10 años, sin embargo los que tardan menos tiempo llevan de cinco a siete años, y hay otros como el Sanmartinero, que tarda 13 años, o el Arroqueño de Oaxaca, que tarda 15, o el Canastudo que es de 28 años. Hay magueyes silvestres, semisilvestres y cultivados, en un total de cien variedades para hacer mezcal, lo que deriva en una gran diversidad de sabores y aromas. Inicia con la degustación es de tres tipos de mezcales de Oaxaca, luego tres degustaciones al pie de tres tumbas o cenotafios señalados, y para terminar, la última cata se lleva a cabo al pie del mausoleo de Don Benito Juárez. El recorrido tiene un costo de $250 pesos e incluye el recorrido en tranvía, la explicación a cargo de expertos mezcaleros y la degustación de mezcales artesanales de producción controlada y reservada, más botana tradicional oaxaqueña. La salida es a un costado del Palacio de Bellas Artes. No se lo pierdan, vale la pena.


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