Conoce otros servicios: Tiempolibre.com.mx Tiempo de Blogs Tiempo de Avisos (gratuito) ¿Deseas anunciarte? Anúnciate en Tiempo Libre


richard wagner / II






ALBERTO MUÑOZ FLORES

centrobartok@prodigy.net.mx

Introducción a la historia de la ópera hasta el estreno de El Anillo del Nibelungo, en 1876.


Nacimiento. Todo inició hacia 1600. Con este poderoso y complejo fenómeno artístico, que conjuga todas las artes (poesía, teatro, música, danza…) se reinventaba la antigua tragedia griega, el Renacimiento llegaba a su clímax y, musicalmente hablando, estaba naciendo “el barroco”. Al mismo tiempo, el teatro isabelino propiciaba que Shakespeare explorara y presentara en escena su analítica, psicológica, expresiva y penetrante capacidad de observar el comportamiento humano.

En la ópera, la palabra cantada es apoyada por la acción teatral y por la elocuente música instrumental que duplica, acompaña, complementa o contradice lo que vemos en el escenario, reforzando o alterando los significados del texto. Pues bien, Wagner debe mucho a este invento y también a Shakespeare, pero su aportación para llevarlo a extremos de cohesión, duración y contenido es incalculable.

Idiomas, estilos y… El siglo XVII vería el nacimiento de la ópera italiana, que tanto hincapié ha hecho en el canto; la ópera francesa, con su refinada, solemne, expresiva y poderosa orquesta, así como su abundancia de coros y sobretodo danza; la ópera alemana, aunque la ciudad de Hamburgo sería testigo de sus balbuceos con compositores como Reinhard Keiser, quien influyó mucho en el joven Händel, su continuidad tendría que esperar la llegada de Mozart, quien dejó una huella tan grande que eclipsó a cuantiosos talentos contemporáneos, en lo que podemos calificar de “el hoyo negro de la ópera a fines del siglo XVIII”. Don Giovanni (en italiano) muestra el camino a Wagner y sus predecesores (Beethoven, Weber, Marschner).

El violín, sus parientes y… Wagner sería impensable sin el corazón de la orquesta, las cuerdas, es decir el violín y sus parientes: la viola, el chelo y el contrabajo. Para tocarlos es necesario un arco, que se perfecciona en el siglo XVII (la época de Stradivarius). La ópera influirá en el desarrollo de obras no sólo vocales sino instrumentales donde un violín, o algún otro instrumento solista, reemplazará a un cantante para expresarse sin palabras y dialogar (es decir “concertar”) con una orquesta, realizando virtuosas improvisaciones (cadenzas).

Bach, El clave bien templado, cantatas… El siglo XVIII iniciará con los logros de Johann Sebastian Bach, ese “Newton de la música”, quien al descubrir un tipo de afinación llamada “temperamento igual” pudo crear El clave bien temperado y con él las infinitas posibilidades de interconectar series de sonidos, es decir escalas mayores y menores. Bach, simultáneamente y sin escatimar en expresividad y penetración psicológica, logró con sus cantatas y oratorios (especie de “óperas para ciegos”, como dice Roland de Candé) reinventar el cristianismo, como Lutero mismo no había siquiera soñado.

Shakespeare y el Romanticismo. Los compositores románticos, como Berlioz o Verdi, descubrirían en Shakespeare una fuente inagotable de personajes, conflictos, pasiones y emociones. Gluck, el gran reformador de la ópera clásica, hizo crecer las posibilidades expresivas de la orquesta pero fue sólo el preludio de lo que lograría comunicar Beethoven, quien apreciaría mucho la obra de Shakespeare y, por decirlo de alguna manera, lo traduciría a un lenguaje musical.

Revolución y Romanticismo. Hacia fines del siglo XVIII aparece un compositor muy teatral y expresivo que, gran heredero de Haydn y Mozart (los clásicos vieneses), infectado por las ideas de Rousseau, los enciclopedistas, la francmasonería, los “Sturmisch” (o pre-románticos alemanes, como Göethe y Schiller), desarrolló tremendas antenas para captar e infinitas habilidades para expresar, sobre todo a través de música instrumental, los turbulentos cambios sociales que planteó la revolución francesa, la era napoleónica y el naciente movimiento hoy llamado Romanticismo. Nos referimos a Beethoven.

Filosofía y música. Richard Wagner sufrió un impacto descomunal al descubrir el libro El Mundo como Voluntad y Representación, del filósofo romántico alemán Arthur Schopenhauer. Dicho impacto provocaría tales dudas en Wagner que, a pesar de haber concluido los colosales textos de su Tetralogía, en el proceso de componer la música se planteó la posibilidad de volver a escribirlos. Finalmente, respetaría el texto original y se decidiría por la tarea de comunicar los mensajes filosóficos a través de la música. Pero antes, y bajo la influencia de Schopenhauer, escribirá ese viaje psicológico, emocional y filosófico llamado Tristán e Isolda. Casi dos décadas más tarde, en 1876, estrenaría su Tetralogía en Bayreuth, en un teatro creado ex profeso para representar la serie completa.

Coda. No sabemos si, al organizar en el tiempo sonidos y silencios, descubrimos o creamos ese misterioso y maravilloso fenómeno que llamamos música. Cuando hablamos o escribimos de Liszt, de Mahler o de Wagner intentamos describir lo indescriptible, expresar lo indecible, abarcar lo inabarcable.

No deje de ver El ocaso de los dioses de Wagner (desde el MET de Nueva York en el Auditorio Nacional) ni de participar de los cursos “Apreciación musical”, “Introducción a la ópera” y “Wagner y su Tetralogía” que se imparten en el Centro Musical Bartok (5593-2341 o 6268).

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.