
No brilla la flor
como la lejana estrella
apela su aroma
a otro sentido.
¡Que hechicera eres
con ese color que me martiriza!
¡Tan pequeña, tan pequeña
como la lejana estrella!
EL viento te inclina
pero te sostiene el tallo
como a la estrella brillante
el manto estelar.
Quieta la noche.
Apenas un suspiro.
Por Roberto Valero

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