Tiempo Libre

el tiempo de las orejas largas

Infantiles

Hayde Lachino

El 4 de julio de 1862, el reverendo Charles Lutwidge Dodgson, mejor conocido como Lewis Carroll, mientras paseaba en un día de campo, con las niñas Liddell: Lorina, Edith y su favorita Alice, crea su más famoso relato, Las aventuras de Alicia en el subterráneo. Maravillada por el cuento, Alice le pide al reverendo que lo escriba para poder leerlo después. Según los diarios del propio Carroll, esa misma noche se puso a escribir la historia a la que acompañó también con ilustraciones hechas por él mismo. Muy pronto el relato se hizo famoso entre los niños que visitaban a la familia Liddell, años después y con nuevas partes agregadas al original, el libro fue publicado con el título de Alicia en el país de las maravillas, convirtiéndose rápidamente en una de las historias favoritas de niños y adultos.
De entonces a la fecha muchos artistas han abordado este texto como fuente de inspiración para obras de teatro, películas, ballets, etcétera. En México se pudo apreciar apenas hace unos años la ópera de Federico Ibarra. Así, Alicia ha sido motivo para espectáculos dirigidos tanto al público infantil como en versiones más oscuras y complejas para adultos.
El coreógrafo Jaime Camarena con su grupo Apoc Apoc Danza, han llevado a escena su personal versión del clásico en un espectáculo coreográfico dirigido al público infantil. Se trata de una puesta en escena bella, elegante, moderna y al mismo tiempo claramente anclada en nuestra tierra, pero sin caer en un nacionalismo chato o ramplón.
Para quienes han leído el libro les será fácil reconocer las diferentes aventuras que vive Alicia, pero Camarena logra con acierto hacer una traducción al lenguaje de la danza, que sin concesiones de ningún tipo, pone a los niños y a sus padres frente a un colectivo de bailarines de alto nivel técnico y una obra coreográfica con buena dosis de abstracción sin resultar aburrida, por el contrario, muchos de los niños se la pasan bailando en sus asientos.
La música elegida pertenece al grupo brasileño Barbatuques, especializado en percusiones corporales, lo cual le da a la obra un grato tono tropical y sabroso. Escenografía, iluminación y vestuario corren por cuenta de Carolina Jiménez, quien se muestra como una interesante artista a la que habrá que seguir muy puntualmente, pues su propuesta estética le dio al conjunto de la obra modernidad y vigencia. Sin duda es sorprendente la economía de recursos que utilizó, de tal suerte que los usados adquieren una fuerza visual inusitada, como el árbol de manzanas o la forma en que con luz abordó las apariciones y desapariciones del Gato de Cheshire, sólo por mencionar algunos de los muchos aciertos.
Los bailarines Yuridia Ortega, Maura González, Vladimir Souto, Francisco Maldonado, Sergio Orozco, Wendy Plata y Saúl Freyre, se muestran sin duda comprometidos a fondo con el proyecto de Apoc Apoc Danza y hacen de cada función una verdadera experiencia para los niños.
La reflexión más significativa que se puede extraer de esta versión dancística de Alicia en el país de las maravillas, es que en un mundo globalizado, en donde se busca desaparecer las diferencias culturales para dar paso a una única visión de la vida, en donde cada vez más los grupos de danza se parecen entre sí, una propuesta como la de Jaime Camarena y su equipo de creadores (los bailarines lo son), viene a recordarnos que desde la diversidad cultural los clásicos se pueden ver enriquecidos. El tiempo de las orejas largas es riqueza artística para los niños.